“La escuela no es sólo estudiar lo que viene en los libros. Es aprender a cuidar de ti mismo y de tu entorno, y convertirte así en un miembro valioso para la sociedad”.

Japón es una nación que puede presumir de contar con una proporción de adultos jóvenes con educación superior de las más altas de entre los países de la OCDE. Sus alumnos obtienen puntuaciones superiores a la de estudiantes de otros muchos territorios en las pruebas PISA.

La formación escolar hace hincapié en inculcar unos valores que se consideran fundamentales, tales como los buenos modales, la tolerancia, la limpieza o el respeto por las personas y la naturaleza, de tal manera que el alumno va asumiendo esos códigos de conducta como algo natural.

En la guardería los niños tienen que descalzarse solos en la puerta y se lavan las manos al entrar en clase, una vez llegan a primaria van adquiriendo nuevas responsabilidades.

Las escuelas japonesas enseñan a los niños a ser independientes de una manera organizada y cuidadosa.

Hay hechos como los bajos índices de criminalidad o la limpieza de sus grandes ciudades que son atribuibles en gran parte a su sistema educativo. “Uno espera que le devuelvan la cartera si la pierde en el metro o que un restaurante le deje un paraguas si llueve al salir, porque saben que se lo devolverá en uno o dos días.

EXISTE UNA ESPECIE DE CÓDIGO DE HONOR NACIONAL

El país nipón ha logrado importantes avances en la contención de los gastos de atención, a la vez que ha mejorado el bienestar de las personas de la tercera edad.

El motivo de estas medidas fue que más personas mayores de 65 años tengan una vida saludable, plena y en armonía. Para lograr tales avances, la primera misión fue garantizar altos estándares de calidad en los servicios de cuidado de los adultos mayores. Para ello, se trabajó con el fin de fijar un promedio de 15 trabajadores de atención a personas de la tercera edad por cada mil personas de 65 años.

Existe una mayor cantidad de responsables en el cuidado de personas de la tercera edad, pero también que esos trabajadores sean los más calificados de entre los países OCDE. Los llamados tutores o cuidadores, deben completar una capacitación que dura entre dos a cuatro años de formación teórico práctica.

Hay una necesidad de asegurar la calidad de vida y la atención en cuanto a recursos y ahí es donde el Estado debería intervenir.

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Los niños japoneses provocan admiración: por lo general, son muy bien educados, amables, amistosos y pocas veces pierden el control sobre sus sentimientos. Es muy poco probable que veas en Japón a un niño que haga rabietas en una tienda por un juguete (aunque claro que hay excepciones).

Los principios básicos de su crianza:

Cercanía madre e hijo
En Japón la madre y el hijo son muy cercanos. ”Nada de regaños, nada de rigurosidad; la presión sobre los niños se ejerce de forma tan suave que parece que se crían por su cuenta y que Japón es un paraíso infantil, donde ni siquiera existen frutos prohibidos“.
Los niños pueden contar plenamente con sus padres y su amor, y los ancianos, recibir lo mismo de sus hijos adultos.

Los investigadores dicen que la actitud positiva de los padres no solo reduce la cantidad de pataletas y peleas, sino también la frecuencia del trastorno por déficit de atención y la gravedad de los trastornos autistas.

“En Japón intentan no comparar a los niños el uno con el otro. El maestro nunca elogiará a los mejores ni regañará a los peores, no se queja con los padres del niño de que él dibuja mal o corre más lentamente que los demás. En Japón no se acostumbra destacar a alguien del grupo. La competencia no existe ni siquiera en los eventos deportivos.
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Si quieres aprender una palabra japonesa, suminasen (すみません) es una buena elección. Esta palabra que significa “lo siento” o “perdón”, es comúnmente utilizada en una variedad de situaciones.

Lo siento vs Gracias

Aquellas personas que son nuevas al idioma japonés, tienden a abusar de la palabra arigatou (gracias). Si escuchas la forma en que los japoneses hablan – arigatou no es una palabra tan común.

En el idioma japonés, es común decir “lo siento” cuando otras culturas dirían “gracias”. Por ejemplo, si alguien sostiene una puerta para ti– sería común dar la gracias. Por el contrario en Japón, es más común decir sumimasen (lo siento) ante esta situación. Son dos maneras diferentes de ver la misma situación. Puedes estar agradecido de que alguien te ayudó o pedir perdón por haberlos molestado. En Japón, este último pensamiento es mucho más común.
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