Gi — Justicia o Rectitud (decisiones correctas)

Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

Yu — Coraje

Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. E vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

Jin — Compasión

Mediante el entrenamiento intenso y la meditación el samurái se vuelve rápido, fuerte y sabio. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

Rei — Respeto, cortesía

Los samurái no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros.

Makoto — Honestidad, sinceridad absoluta

Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. Hablar y hacer son la misma acción.

名誉Meiyo — Honor

Es la virtud más importante de todas. El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que toma y cómo las lleva a cabo son un reflejo de quién es en realidad. En caso de quedar mancillado, la única forma de restaurarlo es mediante el Seppuku o suicidio ritual.

忠義 Chuugi — Lealtad

Haber hecho o dicho “algo”, significa que ese “algo” le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para el guerrero, las palabras de un hombre son como sus huellas: puedes seguirlas donde quiera que él vaya.

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La punta del iceberg del Karate es sin duda su parte físico-técnica. Pero su realidad dista mucho de esa muestra minúscula. Si bien la aptitud, con P, tiene que ver con un nivel de destreza, el Espíritu del Karate tiene que ver más con la actitud, con C.
Salvador Herraiz El Karate es japonés, lo será siempre, y así debe ser a pesar de haberse convertido en una actividad internacional practicada en casi 200 países. La vestimenta, el vocabulario utilizado y los saludos rituales no son más que las características más básicas de su procedencia nipona. Las profundidades del Karate japonés nos llevan a beneficios que transforman no solo nuestro cuerpo sino también la mente y el espíritu, junto con nuestra actitud.

Mucho más profundamente el Karate tiene toda una filosofía basada en el tradicional Dojokun japonés o Código Ético, por muchos karatekas conocido pero no por todos llevado a cabo en la vida cotidiana, dentro y fuera del tatami.

El Dojokun japonés nos enseña a contener la conducta impetuosa y violenta, a ser respetuoso, tolerante y compasivo, a cultivar el espíritu de perseverancia, a ser fiel, leal, sincero y humilde, y a pensar en el perfeccionamiento del carácter como objetivo. Por ello debemos decir que el Karate no se desarrolla en un gimnasio sino en un dojo, un lugar casi sagrado donde no se busca una mera práctica o entrenamiento sino que se busca seguir ese camino de perfeccionamiento personal.

Basado en Dojokun, el Karate enseña además que se llega más lejos admirando que criticando, que no hay que preocuparse por las imperfecciones de otros sino por las nuestras, que al final el cinturón negro, símbolo de la aptitud en Karate no es el fin sino el principio y no debe rodear solo la cintura…, sino también el corazón, y que las artes marciales, sin un desarrollo paralelo de la personalidad no serían más que escuelas de violencia y chulería.

Por todo ello debemos decir que el Karate no se desarrolla en un gimnasio sino en un dojo, un lugar casi sagrado donde no se busca una mera práctica o entrenamiento sino que se busca seguir ese Camino de perfeccionamiento personal.

Igualmente el Karate no lo enseña en realidad un entrenador, sino un Sensei, alguien que no solo muestra, dirige y corrige unos movimientos, sino que paralelamente a su técnica, a su aptitud, con P, muestra una actitud, con C, es decir, unas formas de comportamiento y unos valores basados en ese Dojokun mencionado, Dojokun con bases en la ancestral cultura japonesa.

El Karate tiene por tanto en realidad un objetivo interno que nos enriquezca personalmente y nos haga felices con lo que hacemos, lo que nos dará una tranquilidad y un disfrute (heiho). Por eso Kenei Mabuni, uno de los principales maestros japoneses de la historia, decía que “el Karate es Zen en movimiento”, pues busca en realidad ese estado de tranquilidad y equilibrio interior. Se podría apreciar en la mirada, en la expresión de la cara. Ya decía también Ohtsuka que “los ojos son las ventanas del corazón”.

Japón, país de arraigadas tradiciones y de contrastes con las modernidades más innovadoras, influye con su forma de ser. Es bueno que siempre la tradición controle el moderno aspecto deportivo, que también lo tiene el Karate, como única manera de asegurar una evolución correcta y que no se convierta en una negativa trasgresión al arte del Budo por la merma de los valores que siempre ha representado. El Karate es mucho más que un deporte y ahí radica buena parte de su atractivo.

La moderna competición es beneficiosa en ciertos aspectos y atrae a la juventud, pero el hecho de querer ser mejor que el otro y celebrar la victoria, va en realidad en contra de un espíritu del Karate que nos enseña la humildad, el respeto, y querer simplemente mejorar uno mismo. Como digo es delicado.

Un poderoso patrocinador japonés del Karate desde los años 60, ya alertaba entonces: “El Karate es una disciplina gobernada estrictamente por códigos de cortesía, benevolencia, y honor. Por ello el ganador no debería alardear de su hazaña ni el perdedor desanimarse. El combate es luchar con respeto y con el espíritu tan limpio como el cielo”.

El maestro Hironori Ohtsuka, fundador del Wado Ryu, “Escuela de la Paz”, una de las principales de Karate japonés difundidas por todo el mundo, solía decir a su vez que “el Karate debe tener como fin no solo el fortalecimiento del cuerpo sino también la formación del alma y del espíritu. El objetivo del Karate, es formar a la persona y hacerla capaz de contribuir a hacer una sociedad mejor.”

En la actualidad el tema del olimpismo en el Karate ha cobrado relevancia, pues ha sido declarado olímpico para los Juegos de Tokio 2020, habiendo muchos karatekas a favor y muchos en contra. En realidad parece mentira que no lo haya sido antes, habida cuenta de que lo son “deportes” poco relevantes y que el Karate es practicado por decenas de millones de personas en más de 200 países. Motivaciones políticas y luchas de poder a varios niveles lo han impedido hasta ahora.

Es un tema delicado pues el olimpismo significaría una lluvia de posibilidades que ayudaría en ciertos aspectos, pero a la vez podría hacer peligrar el espíritu tradicional, un espíritu que necesita para su supervivencia de lo que denominamos la austeridad del samurái. El Karate será olímpico pero habrá que trabajar duro para minimizar algunos daños colaterales.

Quizá haya que recordar a los clásicos. El que fuera maestro de Karate del mencionado Sensei Ohtsuka, el okinawense Gichin Funakoshi, añadió allá por 1922 la palabra “do” a la palabra Karate, queriendo darle así un sentido de “camino” de desarrollo personal basado en las virtudes y actitudes a las que el mencionado Dojokun empuja. Funakoshi sensei enseñaba que el Karate es un Camino de perfeccionamiento personal basado en la cortesía, una “mano de hierro en guante de seda”. Para él, ”Aquellos que siguen el Karate deben considerar la cortesía como de básica importancia, y sin ella se pierde la esencia del Karate. El estudiante de Karate debe hacerse humilde y tener buenos modales.”

Las actitudes inadecuadas en un karateka son, por tanto, inapropiadas en sí mismas, pues se supone que debe mantener una actitud acorde a lo que el Budo tradicional japonés proclama. El Karate no es para todo el mundo, y mucho menos sus profundidades. El Karate Do es enseñado por los profesores instructores y maestros a muchísimos alumnos, pero muy pocos llegan a ser discípulos del maestro, muy pocos llegan a ser merecedores de las enseñanzas más profundas. Según reconocen la mayoría de maestros de alto grado y experiencia muchos estudiantes no dan muestras de capacidad ni entendimiento para aplicar de la forma debida, física, mental y espiritualmente, ese “otro Karate” a la vida cotidiana. Lo bueno es que cada uno, cada alumno, es quien en realidad decide si es uno de los elegidos para tan precioso Camino al Cinturón Negro (y sus posteriores Dan). El cinturón negro no es la llegada a nada sino al contrario es la salida en serio.

El Karate es un Camino en el que, como en una carretera, vemos al fondo lo que parece el final y al llegar no era otra cosa que un cambio de rasante y somos conscientes de que queda mucho más, y más… y más. Probablemente el secreto de este largo camino esté en no perder nunca la ilusión del principiante, sobre todo si se llega a tener cierto éxito en cualquiera de sus ámbitos, ya sea altos grados, puestos destacados, etc., que pudiera obnubilarle y hacerle perder el rumbo correcto.

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Como vimos en las últimas semanas, el código social japonés se sustenta sobre cuatro conceptos importantísimos: la verticalidad en las relaciones (tate shakai), el culto a la forma (rei), la armonía social (way la dualidad honne/tatemae.

Después de hablar de la cortesía japonesa o el culto a la forma y los buenos modales (rei) y de la importancia de la armonía y la paz (wa), hoy quiero hablar de la verticalidad en las relaciones sociales japonesas, un concepto que en japonés se describe con el término tate shakai (縦社会). Este término fue acuñado por Chie Nakane, escritora y antropóloga japonesa, en su libro de 1967 titulado “Tate-shakai no Ningen Kankei (algo así como “relaciones personales en una sociedad vertical”), para hablar justamente de la verticalidad que define la sociedad japonesa.

La sociedad japonesa no es una sociedad horizontal igualitarista (como podrían ser muchas sociedades occidentales), sino que es una sociedad vertical en la que no hay casi nunca una relación igualitaria o de reciprocidad y todas las relaciones van de arriba a abajo y nunca de igual a igual.

Si bien el sistema feudal de castas del periodo Edo fue abolido en 1868 con la apertura de Japón al exterior y la modernización de la Restauración de Meiji, lo cierto es que esta organización social afectó en gran medida la manera en qué los japoneses se relacionan en la actualidad. Por supuesto hoy en día ya no existen las castas sociales como tales, pero lo cierto es que la sociedad japonesa sigue manteniendo un comportamiento social muy vertical en que todas las relaciones son de arriba a abajo (profesor/estudiante, marido/mujer, padres/hijos, jefes/subordinados, estudiantes senior/estudiantes junior, maestro/aprendiz).

Para entendernos, voy a poner un ejemplo práctico: las relaciones entre senpai (先輩) y kouhai (後輩) en organizaciones japonesas, por ejemplo. El término senpai se utiliza para definir la persona senior, que entró antes en la universidad o empresa, mientras que kouhaisería su junior, aquel que entró después. Su relación es un claro ejemplo de verticalidad, puesto que no es una relación entre iguales (“compañeros de trabajo” o “compañeros de facultad”) sino que es una relación vertical. El kouhai observara al senpai e intentará aprender de él, mientras que el senpai ofrecerá dirección al kouhai en sus estudios o problemas personales, pero todo siempre dentro de unas fórmulas de cortesía muy estrictas. El kouhai debe hablar con cierto respeto a su senpai, porque está hablando “de abajo hacia arriba”, por decirlo de alguna manera. Esto mismo sucede en todas las relaciones sociales japonesas.

El saludo tradicional japonés (ojigi) también es una demostración de esta verticalidad en las relaciones, puesto que permite la gradación según la posición de cada persona y por lo tanto no es nada igualitario como es el apretón de manos, que simboliza un saludo entre iguales. La reverencia, pues, demuestra esta verticalidad y desigualdad en las relaciones sociales japonesas como ningún otro movimiento.

Existen varios parámetros que determinan el comportamiento social japonés y que están estrechamente ligados a la verticalidad de las relaciones japonesas o tate shakai, como la edad, el sexo, la posición social o el estatus dentro del grupo, la educación, el origen familiar, etc.

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Los Sôhei fueron una casta de monjes guerreros que ejercieron una enorme influencia política y militar en el país. Divididos en cientos de sectas, enfrentadas o aliadas entre sí, su presencia en los campos de batalla fue constante desde las Guerras Gempei (siglo XII) hasta el final del periodo Sengoku (siglo XVI), defendiendo los intereses de uno u otro clan samurái, o los suyos propios.

Eran guerreros formidables, disciplinados y bien entrenados, movidos a menudo por la devoción religiosa, lo que los hacía aún más peligrosos.

De entre estos sacerdotes guerreros, los más misteriosos y temibles siempre fueron los yamabushi (“guerreros de la montaña” o “el que se oculta en la montaña”): eran fanáticos seguidores de la doctrina Shugendô, cuyas técnicas de lucha se movían entre el esoterismo y un entrenamiento físico casi inhumano.

Los yamabushi siempre han habitado el terreno de la leyenda y la superstición, atribuyéndoles poderes casi sobrenaturales.

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¿SABIAS QUE LOS ESTUDIANTES LIMPIAN SUS ESCUELAS Y DOJOS?

Deberíamos aprender de la disciplina y educación Japonesa. Se trata de una práctica de la que se sienten orgullosos.

En la escuela y dojos un alumno no sólo estudia las materias, también aprende a cuidar lo que es público y a ser un ciudadano más consciente.

El sistema educativo de Japón ante los ojos extranjeros puede parecer rígido o muy estricto, pero en realidad lo que intentan destacar es que la educación es considerada un asunto muy serio. Es una tradición que se tiene en las instituciones educativas, además que la obligación hace que los niños entiendan la importancia de limpiar lo que está sucio.
 
Esto no quiere decir que las escuelas de Japón no cuenten con personal encargado de limpieza; sí los hay y se les conoce como yomushuji

“Esto demuestra el nivel de organización del pueblo japonés; aprende desde pequeño a cuidar el patrimonio público que va a ser utilizado por las próximas generaciones” (Michie Afuso).

 

 

 

La traducción más aproximada para sensei es instructor, literalmente “nacido antes”.

Para ser sensei era ineludible tener mayor edad que el alumno, pues se daba por sentado que no es posible alcanzar mayor conocimiento que una persona que ha vivido más.

En las artes marciales tradicionales cobraba una especial relevancia en tiempos de guerra, pues la vida del samurái estaba marcadamente acentuada por la disciplina militar.

Sin embargo, fuera de ese ámbito, el valor del sensei no era tan encumbrado como la sociedad occidental entendió a finales del siglo pasado, cuando las artes marciales japonesas se extendieron por Europa y América. Fue entonces cuando se le rodeó de un halo de misticismo casi sobrenatural.

En realidad, existe la denominación de sensei para cualquier oficio y por ejemplo en Okinawa, donde aún se mantiene el sistema antiguo de enseñanza del Karatedo, el sensei solo desempeña su rol durante el entrenamiento, convirtiéndose en un miembro más de la comunidad cuando abandona el dojo.

ANCIANO JAPONES

Japón es el país del mundo que más venera y respeta a sus ancianos

Japón es el país que más respeto y veneración tiene por sus ancianos. De hecho cuenta con un día festivo, denominado Día del Respeto a los adultos mayores (Keirō No Hi). Ese día se pretende honrar a los ancianos japoneses y sensibilizar a la población, sobre todo a los más jóvenes, sobre la importancia de la experiencia de estas personas, que han servido a la sociedad durante muchos años.

Desde el año de 1966, esta festividad se venía celebrando el 15 de septiembre pero, desde el año 2003, se festeja el tercer lunes de septiembre.

Los japoneses muestran un gran respeto por sus mayores como constructores de la sociedad sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial.

Esa veneración no suele ser muy habitual en los países occidentales, mientras que para los japoneses el Keiro no Hi es una festividad muy importante en su cultura.

Se trata de un día cargado de significado y mensaje para las nuevas generaciones, a las que se les transmite la importancia del respeto a los adultos mayores, en vez del rechazo típico que sufre la tercera edad en las sociedades occidentales.

geisha

Las Geishas son un icono de la cultura japonesa. Son artistas refinadas y cultas, grandes conocedoras de las artes tradicionales de Japón. Su origen se remonta a más de 400 años, pero incluso en la actualidad su estilo de vida sigue estando repleto de incógnitas para muchos. Así que para hacer honor a estas elegantes artistas y adentrarnos un poco más en su mundo, veamos 10 curiosidades a cerca de sus tradiciones, su forma de vida y su historia.

1- El inicio de las Geishas
Aunque parezca raro, inicialmente los hombres desempañaban el trabajo de las geishas. Eran artistas que se dedicaban a entretener a sus clientes en banquetes ofreciendo música, danzas, o bien sirviendo sake. Poco a poco esta profesión fue adoptada en su mayoría por mujeres, lo cual le dio el origen a la geisha, y más adelante floreció su estricta forma de vida junto a sus jerarquías.

2- Okiya, el hogar de las Geishas
Okiya (置屋) es la casa en donde las geishas se forman estudiando música, danzas, y muchas otras disciplinas imprescindibles para llevar a cabo su trabajo. Las casas de geishas se encuentran dentro de los Hanamachi o “Barrios de geishas”, y el mayor número de okiyas se encuentra en Kioto. Estas casas son manejadas por una mujer que es llamada “Okaasan” (“madre” en japonés), quien toma los trabajos a donde deben ir las geishas, administra el dinero de la casa e invierte en los gastos que requiere la formación de las futuras geishas.

3- Ochaya, la casa de té
Las Ochaya o “Casas de té” son el lugar donde las geishas entretienen a sus clientes. Al igual que las okiya se encuentran dentro de los distritos de geishas, y en estas casas se realizan banquetes generalmente de negocios u otras celebraciones.

4- Las jerarquías en el mundo de las geishas
Las geishas y aprendices se diferencian con distintos rangos o escalafones a lo largo de su carrera. Las jóvenes que ingresan al okiya comienzan teniendo el rango más bajo conocido como Shikomi. La “Shikomi” se dedica mayormente a las tareas domésticas como la limpieza del okiya, o bien a ayudar a cargar los instrumentos de las geishas, entre otras cosas. Además de hacer todas estas tareas, la shikomi también se dedica paralelamente al estudio de las artes tradicionales para así poder convertirse en una Maiko. La maiko es el siguiente rango. Es la aprendiz de Geisha, y a partir de esta etapa comienza a aprender todo lo que necesita para llegar a convertirse en una. A todas las maiko les asignan una “Hermana mayor” (Oneesan) de quien deben aprender a lo largo de sus estudios para convertirse en geisha. Luego en el escalafón más alto está la “Okaasan”, que es como mencione más arriba, la geisha madre que maneja la okiya.

5- Mizuage, la desfloración de una Maiko
Antiguamente existía una costumbre en el mundo de las geishas que hoy en día nos puede llegar a resultar algo brutal o hasta incluso traumático. Consistía en vender la virginidad de las aprendices (Maiko) al cliente que ofrecía la mayor suma de dinero por ellas. A esta práctica que se prohibió en el año 1959 se la llama “Mizuage” (水揚げ), y se la consideraba como una ceremonia en la que la joven maiko dejaba de ser una niña para convertirse en una adulta. LaOkaasan (Madre) de la okiya cerraba el acuerdo económico con el mejor postor y luego establecían el inicio de la ceremonia. Esta ceremonia llegaba a durar hasta siete días, durante los cuales se hacía una preparación para conocerse, hasta que en el último día se realizaba la pérdida de la virginidad. Una vez que la maiko perdía su virginidad, cambiaba su aspecto y vestimenta con la cual se distinguía que ya no era una niña. El dinero recaudado normalmente era usado a favor de la maiko que vendió su mizuage, con el cual se costeaban sus gastos en cuanto a aprendizaje e indumentaria. Por otra parte, en algunos casos, la okiya se quedaba con todo el dinero para pagar la deuda de la aprendiz.

geisha 26- El falso mito de la prostitución
En occidente se siguen confundiendo a las geishas con prostitutas, pero la realidad es que no lo son. Las geishas no son ni nunca fueron prostitutas. Sin embargo, ocurrieron ciertos episodios en la historia de estas artistas que llegaron a manchar su reputación durante mucho tiempo. A lo largo de la historia japonesa muchas mujeres comunes y corrientes que ejercían la prostitución, se hacían pasar por geishas para llamar aún más la atención y así obtener más clientes. Pero la realidad es que las geishas no son prostitutas, sino artistas que acompañan a sus clientes en banquetes ofreciendo espectáculos de danza, música y muchas otras disciplinas. También se las suele confundir con las antiguas cortesanas japonesas de alto nivel. Estas si ejercían la prostitución, incluso su apariencia era similar, pero no tenían nada que ver con las geishas. La práctica del mizuage también creó malos entendidos entre los occidentales.

7- Las festividades de las geishas
Afortunadamente hay muchas festividades importantes a lo largo del año en donde las geishas y maikos hacen su aparición. Entre estas está el Setsubun, donde las geishas participan en los santuarios realizando danzas y arrojando frijoles para alejar a los malos espíritus. También ese día durante la noche se disfrazan de personajes clásicos de la historia japonesa y celebran el “Obake”, una fiesta similar al Halloween pero exclusivo de ellas. Por otra parte, las geishas también hacen su aparición durante el Hina Matsuri (día de las niñas), para celebrar el “Nagashibina”, una tradición en la que se pide por prosperidad y la salud. También están los bailes de primavera o “Miyako Odori”, uno de los eventos más importantes para las geishas de Gion, en donde ofrecen espectáculos de danza y música. Y además está el Gion Matsuri, una festividad de las más famosas de Japón en donde realizan procesiones con las carrozas Yamaboko (patrimonio cultural) en donde se puede ver la participación de maikos y geishas en desfiles. Pero por supuesto, además de éstas, hay muchísimas más festividades en donde se puede ver a estas artistas o bien dando alguna demostración de danzas y música.

8- El Danna
El Danna es básicamente como un marido no oficial de las geishas. Las geishas no se pueden casar ya que se les prohíbe tener un vínculo afectivo oficial. Sin embargo pueden tener un sponsor o cliente habitual con quien pueden formar una especie de relación sin ataduras oficiales. Casi siempre los “Danna” son clientes habituales con altos cargos y con buena posición económica, y generalmente son mayores que las geishas. Si un cliente quiere ser el danna de una geisha, debe solicitarlo a la madre de la okiya, y si se llega a un acuerdo entre ambas partes, el cliente pasa a ser el danna de esta. Eso significa que tendrá un trato especial por parte de su geisha en todos los banquetes y celebraciones, pero a la vez tendrá que costear todos los gastos de ella. Tendrá que hacerse cargo de sus estudios, su ropa e indumentaria, casa y además pagar las deudas que la geisha tenga con su okiya. El danna tiene una atención de mayor prioridad por parte de su geisha, y dependiendo del acuerdo hecho con la okiya, también puede mantener relaciones con ella. Al no ser un lazo oficial, si la geisha decide dejar de tener un danna puede hacerlo en cualquier momento.

9- Las habilidades de la Geisha
Las geishas no solo son grandes conocedoras de las artes tradicionales, sino que también son expertas conversadoras. A lo largo de su entrenamiento aprenden a desenvolverse en la conversación de una manera sutil y única. Siempre tienen temas de conversación interesantes a la hora de charlar con sus clientes. También son muy buenas haciendo sofisticados chistes en los momentos justos, y al a vez son muy buenas respondiendo a las bromas. Esto las hace unas grandes acompañantes en los banquetes.

10- Atatori, la geisha sucesora
En el mundo de las geishas la Okaasan o “madre” de la okiya puede elegir a una maiko o geisha de su confianza para ser la sucesora de la casa. Esta es la que en el futuro sucede a la cabeza de la Okiya para transformarse en la nueva Okaasan y maneje la casa de las geishas de la misma forma. Será la responsable irrefutable de manejar la carrera de las nuevas geishas y la contabilidad de la casa.
http://www.clubkisoku.com/secciones/articulos?id=784
Fuente: www.mirandohaciajapon.com

4

Si toda cultura tiene su lista de cosas que atraen la mala suerte (los gatos negros, los paraguas abiertos cuando no llueve, pasar por debajo de una escalera, los espejos rotos, el martes 13…), Japón también tiene las suyas. La superstición es un elemento más que presente en la numeración japonesa.

Si viajásemos a Japón y nos fijásemos en las matrículas de los vehículos, por ejemplo, nos daríamos cuenta de que el número 4 (pronunciación SHI) no se deja ver así como así.Y es que esta sílaba, es homófona, es decir tiene dos significados. El primero ya lo hemos dicho: el número 4 pero el segundo significado es “muerte”.

Esta es la razón por la que en los ascensores, en centros comerciales, etc. no hay cuarta planta.¿Qué hay entonces?, ¿un hueco?. No, es algo de lo más normal: pasar de la 3ª a la 5ª planta como si nada.

Este número desaparece también en andenes, estacionamientos, y por supuesto también hospitales: ¿Qué paciente querría poner un pie en la habitación “muerte”, aunque se trate de un brazo roto?.

La lectura on’yomi, también conocida como lectura china o lectura por sonido, es la pronunciación de los caracteres kanji (sinogramas utilizados en la escritura de la lengua japonesa).

Algunos kanji tienen varios significados. Para evitar equivocaciones en cuanto a significados, encontramos el método de lectura kun’yomi o lectura semántica.

Debido a las creencias expuestas anteriormente, encontramos un cambio en la pronunciación japonesa; una lectura preferencial. De este modo la sílaba SHI pasa a ser YON, SICHI (número 7), pasa a ser NANA debido a su semejanza con SHI (4) y KYUU (número 9) pasa a ser KYU ya que también significa “enfermedad”.

Cuando se trata de contar simplemente: uno, dos, tres, cuatro…. cuando únicamente queremos nombrar un número, no es necesaria la lectura preferencial, pero sí lo es cuando la sílaba acompaña a otro concepto:

yonnin- cuatro personas

yonhiki- cuatro animales

yondan- cuarto nivel

De esta manera se evita gafar a alguien o posibles malentendidos. 

Para finalizar, el número 1, ichi, cambia su lectura a sho cuando acompaña a algún elemento aunque cuando se trata de nombrar el número sólo, debemos decir ichi.

Esto explica el nombre del primer Heian del karate shotokan (Heian Shodan) y también del cuarto (Heian Yondan).