Gi — Justicia o Rectitud (decisiones correctas)

Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

Yu — Coraje

Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. E vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

Jin — Compasión

Mediante el entrenamiento intenso y la meditación el samurái se vuelve rápido, fuerte y sabio. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

Rei — Respeto, cortesía

Los samurái no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros.

Makoto — Honestidad, sinceridad absoluta

Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. Hablar y hacer son la misma acción.

名誉Meiyo — Honor

Es la virtud más importante de todas. El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que toma y cómo las lleva a cabo son un reflejo de quién es en realidad. En caso de quedar mancillado, la única forma de restaurarlo es mediante el Seppuku o suicidio ritual.

忠義 Chuugi — Lealtad

Haber hecho o dicho “algo”, significa que ese “algo” le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para el guerrero, las palabras de un hombre son como sus huellas: puedes seguirlas donde quiera que él vaya.

https://es.wikipedia.org/wiki/Bushid%C5%8D


La punta del iceberg del Karate es sin duda su parte físico-técnica. Pero su realidad dista mucho de esa muestra minúscula. Si bien la aptitud, con P, tiene que ver con un nivel de destreza, el Espíritu del Karate tiene que ver más con la actitud, con C.
Salvador Herraiz El Karate es japonés, lo será siempre, y así debe ser a pesar de haberse convertido en una actividad internacional practicada en casi 200 países. La vestimenta, el vocabulario utilizado y los saludos rituales no son más que las características más básicas de su procedencia nipona. Las profundidades del Karate japonés nos llevan a beneficios que transforman no solo nuestro cuerpo sino también la mente y el espíritu, junto con nuestra actitud.

Mucho más profundamente el Karate tiene toda una filosofía basada en el tradicional Dojokun japonés o Código Ético, por muchos karatekas conocido pero no por todos llevado a cabo en la vida cotidiana, dentro y fuera del tatami.

El Dojokun japonés nos enseña a contener la conducta impetuosa y violenta, a ser respetuoso, tolerante y compasivo, a cultivar el espíritu de perseverancia, a ser fiel, leal, sincero y humilde, y a pensar en el perfeccionamiento del carácter como objetivo. Por ello debemos decir que el Karate no se desarrolla en un gimnasio sino en un dojo, un lugar casi sagrado donde no se busca una mera práctica o entrenamiento sino que se busca seguir ese camino de perfeccionamiento personal.

Basado en Dojokun, el Karate enseña además que se llega más lejos admirando que criticando, que no hay que preocuparse por las imperfecciones de otros sino por las nuestras, que al final el cinturón negro, símbolo de la aptitud en Karate no es el fin sino el principio y no debe rodear solo la cintura…, sino también el corazón, y que las artes marciales, sin un desarrollo paralelo de la personalidad no serían más que escuelas de violencia y chulería.

Por todo ello debemos decir que el Karate no se desarrolla en un gimnasio sino en un dojo, un lugar casi sagrado donde no se busca una mera práctica o entrenamiento sino que se busca seguir ese Camino de perfeccionamiento personal.

Igualmente el Karate no lo enseña en realidad un entrenador, sino un Sensei, alguien que no solo muestra, dirige y corrige unos movimientos, sino que paralelamente a su técnica, a su aptitud, con P, muestra una actitud, con C, es decir, unas formas de comportamiento y unos valores basados en ese Dojokun mencionado, Dojokun con bases en la ancestral cultura japonesa.

El Karate tiene por tanto en realidad un objetivo interno que nos enriquezca personalmente y nos haga felices con lo que hacemos, lo que nos dará una tranquilidad y un disfrute (heiho). Por eso Kenei Mabuni, uno de los principales maestros japoneses de la historia, decía que “el Karate es Zen en movimiento”, pues busca en realidad ese estado de tranquilidad y equilibrio interior. Se podría apreciar en la mirada, en la expresión de la cara. Ya decía también Ohtsuka que “los ojos son las ventanas del corazón”.

Japón, país de arraigadas tradiciones y de contrastes con las modernidades más innovadoras, influye con su forma de ser. Es bueno que siempre la tradición controle el moderno aspecto deportivo, que también lo tiene el Karate, como única manera de asegurar una evolución correcta y que no se convierta en una negativa trasgresión al arte del Budo por la merma de los valores que siempre ha representado. El Karate es mucho más que un deporte y ahí radica buena parte de su atractivo.

La moderna competición es beneficiosa en ciertos aspectos y atrae a la juventud, pero el hecho de querer ser mejor que el otro y celebrar la victoria, va en realidad en contra de un espíritu del Karate que nos enseña la humildad, el respeto, y querer simplemente mejorar uno mismo. Como digo es delicado.

Un poderoso patrocinador japonés del Karate desde los años 60, ya alertaba entonces: “El Karate es una disciplina gobernada estrictamente por códigos de cortesía, benevolencia, y honor. Por ello el ganador no debería alardear de su hazaña ni el perdedor desanimarse. El combate es luchar con respeto y con el espíritu tan limpio como el cielo”.

El maestro Hironori Ohtsuka, fundador del Wado Ryu, “Escuela de la Paz”, una de las principales de Karate japonés difundidas por todo el mundo, solía decir a su vez que “el Karate debe tener como fin no solo el fortalecimiento del cuerpo sino también la formación del alma y del espíritu. El objetivo del Karate, es formar a la persona y hacerla capaz de contribuir a hacer una sociedad mejor.”

En la actualidad el tema del olimpismo en el Karate ha cobrado relevancia, pues ha sido declarado olímpico para los Juegos de Tokio 2020, habiendo muchos karatekas a favor y muchos en contra. En realidad parece mentira que no lo haya sido antes, habida cuenta de que lo son “deportes” poco relevantes y que el Karate es practicado por decenas de millones de personas en más de 200 países. Motivaciones políticas y luchas de poder a varios niveles lo han impedido hasta ahora.

Es un tema delicado pues el olimpismo significaría una lluvia de posibilidades que ayudaría en ciertos aspectos, pero a la vez podría hacer peligrar el espíritu tradicional, un espíritu que necesita para su supervivencia de lo que denominamos la austeridad del samurái. El Karate será olímpico pero habrá que trabajar duro para minimizar algunos daños colaterales.

Quizá haya que recordar a los clásicos. El que fuera maestro de Karate del mencionado Sensei Ohtsuka, el okinawense Gichin Funakoshi, añadió allá por 1922 la palabra “do” a la palabra Karate, queriendo darle así un sentido de “camino” de desarrollo personal basado en las virtudes y actitudes a las que el mencionado Dojokun empuja. Funakoshi sensei enseñaba que el Karate es un Camino de perfeccionamiento personal basado en la cortesía, una “mano de hierro en guante de seda”. Para él, ”Aquellos que siguen el Karate deben considerar la cortesía como de básica importancia, y sin ella se pierde la esencia del Karate. El estudiante de Karate debe hacerse humilde y tener buenos modales.”

Las actitudes inadecuadas en un karateka son, por tanto, inapropiadas en sí mismas, pues se supone que debe mantener una actitud acorde a lo que el Budo tradicional japonés proclama. El Karate no es para todo el mundo, y mucho menos sus profundidades. El Karate Do es enseñado por los profesores instructores y maestros a muchísimos alumnos, pero muy pocos llegan a ser discípulos del maestro, muy pocos llegan a ser merecedores de las enseñanzas más profundas. Según reconocen la mayoría de maestros de alto grado y experiencia muchos estudiantes no dan muestras de capacidad ni entendimiento para aplicar de la forma debida, física, mental y espiritualmente, ese “otro Karate” a la vida cotidiana. Lo bueno es que cada uno, cada alumno, es quien en realidad decide si es uno de los elegidos para tan precioso Camino al Cinturón Negro (y sus posteriores Dan). El cinturón negro no es la llegada a nada sino al contrario es la salida en serio.

El Karate es un Camino en el que, como en una carretera, vemos al fondo lo que parece el final y al llegar no era otra cosa que un cambio de rasante y somos conscientes de que queda mucho más, y más… y más. Probablemente el secreto de este largo camino esté en no perder nunca la ilusión del principiante, sobre todo si se llega a tener cierto éxito en cualquiera de sus ámbitos, ya sea altos grados, puestos destacados, etc., que pudiera obnubilarle y hacerle perder el rumbo correcto.

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La siguiente relación explica con detalle los puntos vitales del cuerpo humano de mayor interés para el karateka.

Un punto vital es solamente un punto en el que un golpe es más efectivo, comparativamente a otros puntos. El estudio de su localización y posibles efectos, es fundamental para todo karateka que pretenda un control exacto y responsable de sus acciones técnicas, evitando así cualquier consecuencia no deseada.

1F)-SEITEN o TENDO.- Línea de juntura del frontal y los parietales.
2F)-TENTO.- Región entre la frente y la sutura coronal.
3F)-CHOTO o UTO.- Punto superior de la nariz y entre los ojos.
4F)-KASUMI.- Sienes, especialmente en la juntura del pómulo y el frontal.
5F)-SEIDON.- Partes superior e inferior de las cuencas de los ojos.
6F)-GANSEI.- Globos oculares.
7F)-JINCHU.- Juntura del maxilar superior, debajo de la nariz.
8F)-GEKON.- Centro del maxilar inferior, debajo del labio.

Un golpe a cualquiera de estos puntos vitales de la cabeza y cara, causa un trauma a los nervios craneales, lo cual ocasiona la pérdida de la coordinación nerviosa (funciones sensorial y motora) y de la conciencia, así como un “shock” vascular.

9F)-MATSUKAZE.- Toda la parte de los músculos externocleidomastoideos cubierta por la platisma. Pérdida de la conciencia por traumatismo en la arteria carótida y en el nervio neumogástrico que conduce al “shock” y la pérdida de las funciones sensorial y motora.
10F)-MURASAME.- Porción frontal a ambos lados de la garganta justamente encima de las clavículas en el principio de la cabeza lateral de los músculos externocleidomastoideos.

Traumatismo en la arteria situada debajo de la clavícula y en el nervio sublingual.

11F)-SHICHU.- Concavidad en la superficie ventral del cuello situada entre el esternón por abajo, y el hioides por arriba. Bloqueo de la tráquea.
12F)-DANCHU.- Punto situado debajo de la juntura del manubrio y del esternón.Traumatismo en corazón, bronquios, arterias de suministro a la parte superior del cuerpo, y arteria pulmonar, lo cual conduce a un mal funcionamiento del sistema respiratorio y al “shock”.
13F)-WAKI-IN o KYOEI.- Cuarto espacio intercostal en la región subaxilar. Traumatismo en pulmones y nervios consiguientes, que conduce a la pérdida de la función respiratoria y falla circulatoria.
14F)-GANKA.- Región debajo del pecho entre la quinta y sexta costilla a ambos lados del cuerpo. Efectos similares a WAKI-IN.
15F)-SUIGETSU.- Concavidad situada justamente debajo del esternón.Traumatismo en estómago e hígado. Lo que daña a las regiones adyacentes arriba y abajo, y por turno produce efectos sobre los nervios que causan la pérdida del funcionamiento de los órganos internos.
16F)-DANKO.- Séptimo espacio intercostal derecho.Traumatismo en hígado que conduce a pérdida de la función de los nervios en conexión con él y los pulmones.
17F)-TSUKIKAGE.- Séptimo espacio intercostal izquierdo.Traumatismo en estómago y bazo con efectos sobre el corazón y los pulmones.
18F)-MYOSHO.- Punto situado a unos tres centímetros por debajo del ombligo.Traumatismo en el intestino delgado y en la vejiga y por turno en los vasos sanguíneos mayores y en los nervios del abdomen.
19F)-YAKO.- Región interna de la parte superior de los muslos; parte de la musculatura de los huesos púbicos. Traumatismo en la arteria y nervio subyacente, así como en el nervio que cierra.
20F)-KINTEKI.- Testículos .Traumatismo en nervios y arterias de ingles y testículos, lo que obliga a estos a subir produciendo la pérdida de la función motora e inhibiendo la capacidad respiratoria.
21F)-FUKUTO.- Parte media del vasto externo. Calambres del músculo del muslo con dolor en el bajo abdomen y pérdida de la función motora en la pierna.
22F)-KOKOTSU o MUKOZUNE.- Punto medio del peroné. Traumatismo en el nervio fibular con fuerte dolor y pérdida de la postura erecta.
23F)-UCHI KUROBUSHI.- Punto situado justamente debajo de la tuberosidad interna de la tibia. Traumatismo en la arteria tibial con fuerte dolor en las caderas y pérdida de la función motora.
24F)-KORI.- Punto en la porción interna de la parte superior del pie situado entre los tendones del primero y segundo dedo. Traumatismo en la arteria radial y en el profundo nervio fibular con dolor en pierna, cadera y abdomen perdiendo la función motora.
25F)-SOIN o KUSAGAKURE.- Punto situado justamente debajo de las caderas del cuarto y quinto metatarsianos. Efectos similares a KORI.

1D)-DOKKO.- Puntos entre la protuberancia mastoidea (apófisis mastoides) y el maxilar inferior. Efectos cabeza y cara.
2D)-KEICHU.- Tercer espacio intervertebral. Efectos cabeza y cara.
3D)-SHUKO.- Especialmente los puntos entre el pulgar y el índice, y el anular y el corazón. Traumatismo en el nervio mediano con dolor en pecho y garganta y pérdida de la función motora.
4D)-SOTO SHAKUTAKU.- Espacio entre las cabezas del radio y el cubito.
5D)-SODA o HAYAUCHI.- Punto medio del borde escapular a nivel del tercer espacio intercostal. Traumatismo en los pulmones y cordón espinal con dificultades respiratorias y circulatorias.
6D)-KASSATSU.- Espacio entre la quinta y sexta vértebra. Traumatismo en el cordón espinal, aorta, corazón y pulmones.
7D)-WANJUN.- Punto medio entre el bíceps y el tríceps. Traumatismo en los nervios ulnar y mediano, y en los vasos sanguíneos de la parte superior del brazo con dolor en pecho y cuello.
8D)-HIJIZUME o CHUKITSU.- Superficie lateral del codo. Efectos similares a WANJUN.
9D)-USHIRO DENKO.- Lados izquierdo y derecho de la undécima vértebra.

Traumatismo en riñones, y nervios y vasos sanguíneos asociados.

10D)-UCHI SHAKUTAKU.- Punto entre los músculos radial y flexor de los dedos. Efectos similares a SHUKO.
11D)-BITEI.- Base de la columna vertebral. Traumatismo en todo el cordón espinal, que conduce a un trauma cerebral y a la pérdida de las funciones motora y sensorial.
12D)-USHIRO IRAZUMA.- Punto central del dorso de la parte superior del muslo justamente debajo de la nalga. Traumatismo en el nervio ciático con dolor en abdomen y caderas, y pérdida de la función motora.
13D)-KUSANAGI.- Parte baja del músculo sóleo. Traumatismo en la arteria y nervio tibiales con dolor en abdomen y caderas.

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Como vimos en las últimas semanas, el código social japonés se sustenta sobre cuatro conceptos importantísimos: la verticalidad en las relaciones (tate shakai), el culto a la forma (rei), la armonía social (way la dualidad honne/tatemae.

Después de hablar de la cortesía japonesa o el culto a la forma y los buenos modales (rei) y de la importancia de la armonía y la paz (wa), hoy quiero hablar de la verticalidad en las relaciones sociales japonesas, un concepto que en japonés se describe con el término tate shakai (縦社会). Este término fue acuñado por Chie Nakane, escritora y antropóloga japonesa, en su libro de 1967 titulado “Tate-shakai no Ningen Kankei (algo así como “relaciones personales en una sociedad vertical”), para hablar justamente de la verticalidad que define la sociedad japonesa.

La sociedad japonesa no es una sociedad horizontal igualitarista (como podrían ser muchas sociedades occidentales), sino que es una sociedad vertical en la que no hay casi nunca una relación igualitaria o de reciprocidad y todas las relaciones van de arriba a abajo y nunca de igual a igual.

Si bien el sistema feudal de castas del periodo Edo fue abolido en 1868 con la apertura de Japón al exterior y la modernización de la Restauración de Meiji, lo cierto es que esta organización social afectó en gran medida la manera en qué los japoneses se relacionan en la actualidad. Por supuesto hoy en día ya no existen las castas sociales como tales, pero lo cierto es que la sociedad japonesa sigue manteniendo un comportamiento social muy vertical en que todas las relaciones son de arriba a abajo (profesor/estudiante, marido/mujer, padres/hijos, jefes/subordinados, estudiantes senior/estudiantes junior, maestro/aprendiz).

Para entendernos, voy a poner un ejemplo práctico: las relaciones entre senpai (先輩) y kouhai (後輩) en organizaciones japonesas, por ejemplo. El término senpai se utiliza para definir la persona senior, que entró antes en la universidad o empresa, mientras que kouhaisería su junior, aquel que entró después. Su relación es un claro ejemplo de verticalidad, puesto que no es una relación entre iguales (“compañeros de trabajo” o “compañeros de facultad”) sino que es una relación vertical. El kouhai observara al senpai e intentará aprender de él, mientras que el senpai ofrecerá dirección al kouhai en sus estudios o problemas personales, pero todo siempre dentro de unas fórmulas de cortesía muy estrictas. El kouhai debe hablar con cierto respeto a su senpai, porque está hablando “de abajo hacia arriba”, por decirlo de alguna manera. Esto mismo sucede en todas las relaciones sociales japonesas.

El saludo tradicional japonés (ojigi) también es una demostración de esta verticalidad en las relaciones, puesto que permite la gradación según la posición de cada persona y por lo tanto no es nada igualitario como es el apretón de manos, que simboliza un saludo entre iguales. La reverencia, pues, demuestra esta verticalidad y desigualdad en las relaciones sociales japonesas como ningún otro movimiento.

Existen varios parámetros que determinan el comportamiento social japonés y que están estrechamente ligados a la verticalidad de las relaciones japonesas o tate shakai, como la edad, el sexo, la posición social o el estatus dentro del grupo, la educación, el origen familiar, etc.

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Los Sôhei fueron una casta de monjes guerreros que ejercieron una enorme influencia política y militar en el país. Divididos en cientos de sectas, enfrentadas o aliadas entre sí, su presencia en los campos de batalla fue constante desde las Guerras Gempei (siglo XII) hasta el final del periodo Sengoku (siglo XVI), defendiendo los intereses de uno u otro clan samurái, o los suyos propios.

Eran guerreros formidables, disciplinados y bien entrenados, movidos a menudo por la devoción religiosa, lo que los hacía aún más peligrosos.

De entre estos sacerdotes guerreros, los más misteriosos y temibles siempre fueron los yamabushi (“guerreros de la montaña” o “el que se oculta en la montaña”): eran fanáticos seguidores de la doctrina Shugendô, cuyas técnicas de lucha se movían entre el esoterismo y un entrenamiento físico casi inhumano.

Los yamabushi siempre han habitado el terreno de la leyenda y la superstición, atribuyéndoles poderes casi sobrenaturales.

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En la patadas, la altura, penetración y efectividad, están muy ligadas a la correcta aplicación de la cadera y en el momento oportuno.

 

 

 

 

 

 

Ejecución de Mae Geri: En la patada frontal kekomi cuando el pie inicia el recorrido, el talón deberá buscar el glúteo sin que la cadera sufra ninguna modificación, después la acción de la cadera en un impulso continuado y explosivo hacia arriba, contrayendo adecuadamente los músculos femorales de la pierna de apoyo, de esta forma conseguiremos una profundidad correcta. La recogida de la pierna, fundamental para el perfecto control de la estabilidad se realizará de la misma forma, tirando de la cadera hacia atrás manteniendo la rodilla arriba y buscando el centro de gravedad. Aquí los músculos agonistas son los cuadriceps de la pierna de apoyo, y los antagonistas son los femorales.

Ejecución de Mawashi Geri: En la patada circular kekomi, desde una posición zenkutsu dachi, de la misma forma que hemos descrito anteriormente, la flexión de la rodilla debe producirse sin que ésta pase la línea lateral del tronco, pero elevando la cadera intentando colocarla en una posición vertical, de esta forma, con una proyección rápida y continuada de la cadera conseguiremos trazar una línea horizontal de pegada, aprovechando así todo el potencial de la patada. En la recogida, el tirón de la cadera hacia atrás, intentando mantener la rodilla en la misma línea que la pegada.

Ejecución de Yoko Geri: La patada lateral kekomi, es de difícil ejecución, ya que la cadera se mueve en un plano ascendente y de profundidad al mismo tiempo. La elevación de la rodilla se realizará dejando pivotar la pierna de apoyo hasta colocarse en una posición lateral, pero manteniéndola ligeramente flexionada, con el fin de que después nos permita, en su extensión, el desarrollo de la cadera de la forma que hemos mencionado.

La rodilla deberá subir por encima de la cadera, y la extensión de la pierna se realizará en línea recta. En el hikiashi, a la vez que atraemos la pierna recuperaremos la horizontalidad de la cadera, con el fin de mantener el centro de gravedad controlado.

El trabajo de la cadera en karate shotokan, en niveles básicos, debe pasar por amplios movimientos, giros visibles y correcta aplicación. Le pondremos especial atención al desarrollo de la flexibilidad y movilidad articular, así como en la adecuación de cadera y técnica.

En el trabajo de los katas o de kihon, en un nivel medio, la fijación y el ajuste correcto con la finalización de las técnicas, debe suponer una constante, a menudo vemos como se pierde la sensación de potencia cuando ese ajuste de la cadera no llega en el momento oportuno, o no existe.

En niveles altos, la movilidad de la cadera y su aplicación, deben concentrarse en recorridos mas cortos y rápidos, aprovechando su contracción en los momentos oportunos, tratando así de conseguir la máxima efectividad con el mínimo esfuerzo.

Trabajo de Cadera . . .

El periódico DEIA, hoy lunes 27 de noviembre de 2017, se hace eco del 50 Aniversario del Club Yamagata.

Excelente entrevista a su Director Técnico  Iñaki González

El arte marcial que nunca muere

EL CLUB DE KÁRATE YAMAGATA CUMPLE 50 AÑOS Y MANTIENE LA VERTIENTE MÁS LONGEVA DE LA DISCIPLINA: EL SHOTOKAN

UN REPORTAJE DE YAIZA POZO – Lunes, 27 de Noviembre de 2017 – Actualizado a las 06:09h

 
El director del Yamagata de Bilbao, Iñaki González, sobre el tatami del veterano club.

El director del Yamagata de Bilbao, Iñaki González, sobre el tatami del veterano club. 

La paciencia, el coraje y la confianza son los tres pilares que porta un buen karateka sobre el tatami. El bilbaino Iñaki González, director y docente del club Yamagata, es uno de los que sabe apreciar este arte marcial. Lleva practicándolo desde hace más de 35 años, apenas cuando era un niño, y con el paso del tiempo se ha convertido en un estilo de vida. Es por eso que en cada clase trata de inculcar a sus alumnos los mismos valores que le enseñaron sus padres y sus maestros. Y este año es especial en su labor. El Yamagata llega a medio siglo de gritos y katas.

En octubre de 1967, un grupo de hombres excepcionales se reunieron y crearon este club de artes marciales, algo raro entonces y encima ubicado en un callejón, en el de la calle General Concha donde todavía se puede encontrar. Al frente se dispuso Javier Martínez Retana, presidente y figura clave del kárate en Euskadi. Con motivo de vincular un club con el país del sol naciente, Japón, decidieron denominarle Yamagata, como el nombre de una ciudad nipona mas bella y atractiva que el Bilbao de los años 60.

Desde entonces, las cosas han cambiado pero el kárate tradicional sigue vivo gracias a Iñaki González. En 1998, casi a punto de que el club desapareciese, el bilbaino apostó por mantenerlo, lo que supone para él “un orgullo continuar con lo que Martínez Retana dio a luz”.

“Que Yamagata cumpla 50 años supone ilusión porque se ha convertido en un referente de un tipo de kárate, el que llamamos shotokan, que es el más tradicional”, comenta el profesor.

Iñaki casi creció en este pequeño club, que ahora lo conforman una veintena de personas de todas las edades “desde los 15 hasta los 60 años”, matiza. Comenzó haciendo gimnasia y acabó enamorándose del que, a día de hoy, es su estilo de vida. Recuerda como “las primeras clases se me hacía difícil porque había casi 100 personas y yo siempre estaba el último pero me encantó. Yo no podría vivir sin hacer kárate”.

El club Yamagata ofrece también cursos de defensa personal únicamente para mujeres y les enseñan a salir de cualquier situación

Asegura que, una vez que te sumerges en esta práctica oriental, “te sirve tanto para tu vida personal como profesional”.

La pasión también puede convertirse en profesión y González es un claro ejemplo de ello. Gracias a esta práctica se ha colmado de paciencia y confianza en sí mismo. “Me gustan muchas cosas del kárate pero sobre todo la forma que lo he utilizado para mi día a día”, apunta. En los tiempos que corren, saber defenderte ante cualquier circunstancia es fundamental. Es por eso que el club ofrece desde hace un tiempo cursos de defensa personal para mujeres totalmente gratuitos porque “es importante que confíen y sepan qué hacer cuando estén en una situación de emergencia como un abuso o agresión externa”. Mucha gente asocia este deporte a una conducta violenta pero lo que no saben es que “un karateka nunca golpea, siempre defiende, en realidad es un arte de defensa. Confías en lo que tú sabes hacer”, expone. Según González, cada vez son más las personas que acuden al club “con ganas de hacer cosas”. “Hay que trabajar la mente, sirve para esquematizar pensamientos. Por eso somos muy perseverantes”, explica.

Está científicamente comprobado que esta disciplina tiene grandes efectos en la prevención de enfermedades y el director del veterano club lo avala. “Es una disciplina extraordinaria”, asevera. Por eso, cada vez que está sobre el tatami, saluda al dojo -superficie en el que se realiza el kárate- y se llena de energía y vitalidad. En ese instante demuestra el respeto por todos los elementos que conviven dentro de esta práctica oriental. “Soy vividor profundo del kárate como lección de vida”, admite.

HASTA EN OTRA VIDA González también es director de grados de la Federación Española de Karate. Es el que regula el nombramiento de los jueces que hacen los exámenes para cinturones de todo el Estado. El club se mantiene al tanto de las últimas novedades ya que hacen un seguimiento de la JKA (Japan Karate Association). Este hecho permite a sus alumnos examinarse por ambas instituciones y acudir a cursos impartidos por los maestros japoneses en de todo el mundo.

Ahora que el club Yamagata ha cumplido 50 años, González espera que siga manteniéndose vivo otro medio siglo más. “El kárate tradicional no morirá. Si logramos transmitir esa pasión a los alumnos, el club estará toda la vida en pie”, declara. No se imagina su vida sin este arte marcial. “Yo seguiré aquí hasta el día que me muera. Quiero irme haciendo lo que más me gusta, vivir por y para el kárate”, concluye.

http://www.deia.com/2017/11/27/bizkaia/bilbao/el-arte-marcial-que-nunca-muere