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En la actualidad, el Kumite significa para muchos karatekas la expresión máxima del Karate do. Pero constituye un peligro,y muchos importantes maestros del Karate do lo advierten, que es la pérdida del carácter fundamental del Karate do, debido a la ansiedad por ganar en las competiciones.

El Karate do iría perdiendo contenidos esenciales del arte de combate original (Budo), ya que nuestros deportes occidentales reflejan exactamente nuestra sociedad de rendimiento. El ejercicio de las artes del Budo se dirige hacia el interior buscando el perfeccionamiento de la personalidad.

“El Karatedo es el camino hacia la superación física y mental del propio Yo.” Esta concepción no se puede llevar a la práctica sin el Kata.

Por esta razón, los maestros verdaderos de este arte marcial siguen considerando el Kata como pieza clave del Karate do, como aquella parte  que manifiesta el carácter real de este arte marcial.

Practicar el Kumite con el único objetivo de vencer a los demás en la competición, significa escoger el camino más fácil e ignorar que resulta ser más difícil y valioso vencerse a uno mismo. Incluso en el Karate do moderno, el Kumite no debe sustituir el Kata.

El Maestro Nakayama lo expresa de la siguiente manera: “Kata y Kumite representan las dos ruedas de un carro”. Sólo el equilibrio entre Kihon (técnicas básicas que se aprenden como un fundamento), Kumite (combate) y Kata posibilitan la correcta comprensión del Karatedo y es entonces cuando se puede hablar de Karate do, propiamente dicho…

Pero en este contexto no debemos simplificar las cosas: hay personas que consideran el Karate do que sólo busca el éxito en las competiciones como amputado”; en cambio, debemos afirmar también que los Katas pueden sufrir el mal uso de servir en primer lugar para ganar en los campeonatos.

También aquí se observa un perfeccionamiento occidental con énfasis en el rendimiento externo (sobre todo para las competiciones de Katas), de manera que la exhibición de un Kata se reduce a la perfecta presentación de aspectos superficiales. Se valora sólo el aspecto profano de la técnica, como por ejemplo, “ si el pie izquierdo del Kokutsu-Dachi se coloca exactamente a 90º del pie de adelante” o si la “posición de los pies o de la mano es la correcta…” Es decir, se trata de presentar un Kata igual que a un ejercicio gimnástico muy difícil.

Es evidente también que el aspecto externo debe tener su importancia. Constituye un requisito, pero no es el único. Porque incluso cumpliendo con estos detalles técnicos, la exhibición de un Kata puede resultar vacía y sin vida. La práctica de reducirlo todo a una eficiencia puramente deportiva (dominio corporal hasta llegar a una exhibición artística), consigue facilitar la puntuación del kata siguiendo criterios deportivos, sobre todo para aquellas personas que nunca comprendieron el verdadero sentido del kata. Pero de esta manera no se acierta la esencia del Kata:

La implicación del alma, la postura mental que puede ser vinculada a través del kata, la irradiación del ritmo, seguridad, tranquilidad y espíritu explosivo de lucha, todo ello puede ser expresado por un karateka más que por otro, aunque falle algún aspecto técnico externo.
Pero es evidente que todo esto no se puede medir tan fácilmente como los aspectos técnicos, por superficiales que sean. En ello siempre interviene la propia experiencia con la correcta comprensión del Karate do, no tanto como deporte sino más como camino hacia la superación física y mental del propio yo.

CONCLUSIÓN: Desde luego, el Kata es más que la suma de una serie de técnicas aisladas que se realizan de la manera más perfecta posible. 

Unas técnicas básicas perfectas constituyen el fundamento para una buena realización del Kata. Pero un buen kata no sólo se consigue con técnicas exactas. 
Las técnicas fundamentales exactas constituyen un requisito importante, pero se requiere más para que la exhibición del kata impresione o conmueva al espectador.
Por todo ello, se debe cuidar el aspecto espiritual del Karate do igual que su aspecto físico.

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Reglas de competición, así como saber hacer un buen uso de ellas en pos del beneficio personal.

El kumite deportivo, tal como hoy día existe, está basado en unas normas a nivel mundial, llamadas WUKO, cuyos objetivos son:

 

1.- Preservar la integridad física de los competidores.

2.- Premiar la dificultad de realización de las diversas técnicas.

3.- Conseguir competidores con cualidades atléticas.

4.- Mejorar la calidad de espectáculo de cara al público.

5.- Penalizar a quien quede obsoleto o con falta de principios morales y éticos.

La forma física es importante, al igual que la resistencia al desgaste de la duración de un combate. No hay que olvidar la necesidad de dominar una amplia variedad de técnicas, su correcta ejecución, actitud deportiva, aplicación vigorosa, zanshin, tiempo apropiado y distancia correcta, son condiciones indispensables para conseguir puntuar. Parece ser que cada vez más se pretende formar a deportistas con grandes capacidades atléticas; una especie de superhombres.

Pero todo esto no sirve de nada si no nos ceñimos al reglamento. No es mejor competidor aquel que tiene mejores cualidades físicas o técnicas, sino aquel que teniéndolas, sabe hacer uso correcto de las normas, adaptando su táctica a las necesidades del combate, y aprovechar dichas normas en beneficio propio.

Pondremos algunos ejemplos para entender mejor lo anterior:

Un competidor que esté perdiendo 4-1 a falta de 5 segundos del final, sería inútil intentar marcar con un tsuki aunque lo hiciera en la espalda. Es necesario tener la suficiente sangre fría para provocar la situación idónea y realizar o al menos intentar una técnica sanbon. En este caso, le daría igual perder por 4-1 que por 4-2 por lo que tiene que arriesgar a realizar un sanbon.

Otro ejemplo sería un competidor que gana 2-0, en los últimos 10 sg no le importaría que lo amonestaran con un keikoku por rehusar el combate, o provocar un jogai, si con ello gana el tiempo suficiente para que suene el silbato final. Sería descabellado querer marcar más puntos, arriesgando una posible anticipación o contraataque, a no ser que su superioridad técnica le diera una confianza absoluta para seguir atacando igual que si tuviera que remontar el encuentro.

Realizar técnicas nulas que impiden un ataque contrario son otra forma de anular la posibilidad de ser marcado y al mismo tiempo no ser penalizado por rehuir el combate.

La táctica a emplear en un combate de kumite deportivo ha de estar supeditada a las reglas que rigen la competición, y el competidor que sea más hábil, será el que mayores probabilidades de éxito tendrá. No solo hay que ser físicamente cualificado, sino que la inteligencia en la elaboración de la táctica es la llave de quien desee llegar a lo alto del podio.

Grandes Maestros Japoneses

He aqui algunos de los grandes maestros más representativos de la JKA que han empeñado su vida en el estudio del karate, contribuyendo a su expansión a lo largo de los cinco continentes, hasta dar lugar a una de las organizaciones más numerosas e importantes dentro de las Artes Marciales.

El Club Yamagata forma parte de la JKA (Japan Karate Association) cuya sede central  «Hombu Dojo» se encuentra en Tokyo, lo que permite al Club participar en competiciones y cursos internacionales. El honor de pertenecer a esta organización además nos confiere la posibilidad de contar en nuestro Club de las enseñanzas de algunos de estos Maestros como S. Osaka y S. Aoki.

 

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