vestimenta tradicionalLa cultura de Japón es el resultado de un proceso histórico que comenzó con las olas inmigratorias originarias del continente asiático y de las islas del océano Pacífico, seguido por una fuerte influencia cultural proveniente de China. Posteriormente, el shogunato Tokugawa instauró a mediados del siglo XVII un largo periodo de aislamiento con el resto del mundo (sakoku) que se prolongó hasta el comienzo de la Era Meiji, a fines del siglo XIX, cuando recibió una inmensa influencia extranjera que se acrecentó tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Esto en efecto dio como resultado una cultura distinta a otras culturas asiáticas.

En Japón, las interrelaciones personales están muy influenciadas por las ideas de «deber», «honor» y «obligación», conjunto conocido como giri (義理), y que representa una costumbre diferente a la cultura individualista y liberal de los países occidentales. Las concepciones de «conductas deseables» y «moralidad» son menos practicadas en situaciones familiares, escolares y de amistad; sin embargo, se observa una práctica más formal frente a superiores o gente desconocida.

Un aspecto que ha tenido un rol significante en la cultura japonesa es el idioma japonés. También se practica el nemawashi (根回し), que se refiere a la preparación cuidadosa y seria de un proyecto, que refleja la armonía aceptada y respetada dentro de la cultura japonesa.

Por otro lado, los japoneses poseen un sentido del humor complicado, que se refleja mucho en la cultura, la ética, el idioma y la religión, y que a veces es considerado como muy difícil de interpretar por otras culturas.

En Japón se pueden encontrar dos tipos de vestimenta: la tradicional y la moderna. En el vestuario tradicional se destaca el kimono (着物 literalmente ‘cosa para vestir’) , que es una prenda llamativa larga usada por mujeres, hombres y niños en ocasiones especiales, la cual consta de un fondo, un forro y la parte llamativa superior. También las mangas del kimono diferencian a las mujeres casadas de las solteras. El kimono ya casi no se utiliza por su dificultad de uso, incluso en la antigüedad había gente que se dedicaba a vestir a las personas con kimonos. Otras prendas usadas por los japoneses son: la yukata (浴衣), que es un kimono ligero de verano; la hakama (袴), una prenda ceremonial; el jinbei (甚兵衛, 甚平), prenda masculina ligera usada como pijama; y el jūnihitoe (十二単), una prenda femenina similar a un kimono y usada por las nobles.

Entre las correas y fajas tradicionales, están el obi (帯), que se usa junto con el kimono, la hakama y la yukata. En cuanto a los calzados tradicionales, están: el tabi (足袋) y el jika-tabi (地下足袋), que son las medias tradicionales; el zōri (草履), que son usados como sandalias; el geta (下駄), una especie de zueco; y el waraji (草鞋), que es una sandalia usada por los monjes budistas.

Con respecto al vestuario moderno japonés, existen algunas tendencias como el ganguro (ガングロ), que es una moda femenina caracterizada por usar ropa de diseñadores, tener la piel bronceada y adoptar el uso excesivo de accesorios. Otra moda moderna en Japón es la moda lolita (ロリータ・ファッション rorīta fasshion), que está inspirado en la moda victoriana infantil con elementos del Rococó y que ha tenido derivaciones de las subculturas gótica, punk, meido, etc. Curiosamente, el uniforme escolar japonés se ha tomado como una variante especial del vestuario juvenil, que se encuentra muy plasmado en los medios de comunicación japoneses. Otra forma de moda moderna que se inició en Japón es el cosplay (コスプレ kosupure), que consiste en disfrazarse de algún personaje que aparezca en algún medio de comunicación japonés: anime, manga, videojuegos y vídeos musicales, entre otros.

KANAZAWA HIROKAZU

Su primer contacto con el Karate fue a través de un amigo que su hermano traía a casa en vacaciones. Se llamaba YAMASHIRO Hiroyoshi y era de Okinawa. Nunca tuvo la oportunidad de aprender directamente de él, pero lo observaba a escondidas cuando practicaba y luego intentaba imitar sus movimientos en su lugar de entrenamiento: la bodega de la compañía de su padre, en el segundo piso de la oficina de Miyako, convertida en un excelente dojo privado.

Posteriormente recorrió los campus universitarios buscando un club de Karate hasta que encontró el de la Universidad de Takushoku. La forma en la que se entrenaba allí le dejó muy impresionado y decidió cambiarse de universidad para poder entrar en aquel club.

El 20 de marzo de 1955, en la inauguración del dojo de la Asociación Japonesa de Karate (JKA) en el Centro Cinematográfico de Yotsuya (Tokyo), realizó jiju-kumite con MIKAMI Takayuki frente al Maestro Funakoshi como parte de las demostraciones.

El 1 de abril de 1956 empezó como aprendiz en el primer Curso de Instructores de la Asociación Japonesa de Karate (JKA). Su único compañero en el curso era MIKAMI Takayuki. Un año después se graduó en el Curso de Instructores convirtiéndose en uno de los tres primeros instructores titulados de la Asociación Japonesa de Karate.

Resumen de éxitos en competición del sensei Kanazawa :

1957 (1st JKA All-Japan Karate Championships): Campeón de Japón en kumite.

1958 (2nd JKA All-Japan Karate Championships): Campeón Absoluto de Japón (kumite y kata).

1959 (3rd JKA All-Japan Karate Championships): Subcampeón de Japón (kumite y kata).

1960 (4th JKA All-Japan Karate Championships): 3er Clasificado en kata.

1963 (7th JKA All-Japan Karate Championships): 3er Clasificado en kumite.

En 1971 le fue asignado el puesto de jefe de la sección internacional de la JKA. A partir de entonces su labor consistiría en entrenar a instructores locales y enviarlos a las centrales regionales ubicadas alrededor del mundo.

SHOJI HIROSHI

 

Hiroshi Shoji nació en 1931. Fue Campeón en kata en los primeros campeonatos de Japón (1st JKA All-Japan Karate Championships) celebrados en el año 1957, ese año, gana la categoría de Kata con la realización del Kata Unsu.

Según palabras del Maestro Nakayama: “El Sr. Hiroshi Shoji fascinó totalmente a los espectadores con su excelente actuación, llena de fuerza y belleza”. El Maestro Nishiyama la calificó de “impecable”. Repite en el año 1960 el primer lugar en Kata (4th JKA All-Japan Karate Championships).

A mediados de los años 70 Shoji Sensei escribió un libro llamado «El Camino de Karate: La manera de vivir de un Budoka». El libro se publicó sólo en Japón y en idioma japones. La historia relata el viaje personal del Karate de Sensei Shoji.

Niño estirando

EN EL CLUB YAMAGATA TE DAMOS LA OPORTUNIDAD DE QUE TU HIJO

SE FORME EN ESTOS VALORES

 

Un estudio publicado por la Academia de Deportes de Estados Unidos en The Sport Journal asegura que las artes marciales, y en especial el Karate, pueden ayudar a los niños a mejorar su aptitud física, incluyendo la coordinación, la fuerza y la flexibilidad, a la vez que les transmite algunos de los valores más valiosos como la perseverancia, el autocontrol y la responsabilidad.

Además, el Karate también es beneficioso para tratar diferentes trastornos. Por ejemplo, se ha demostrado que este tipo de entrenamiento es útil para los niños que padecen autismo y un déficit de atención e hiperactividad. También puede ser una terapia complementaria en el caso de que existan problemas de ansiedad o que el niño sea víctima de acoso escolar.

 

OTROS BENEFICIOS DEL KARATE PARA LOS NIÑOS
– Estimula la coordinación y el equilibrio a través de una serie de ejercicios que mejoran la postura y los movimientos.

– Acorta la velocidad de reacción y el tiempo de ejecución, una habilidad que no solo es útil en el plano físico sino también intelectual.

– Favorece una respiración adecuada y contribuye a regular el ritmo cardíaco. De hecho, a menudo los especialistas recomiendan la práctica de Karate para complementar el tratamiento médico de los problemas respiratorios y cardíacos.

– Potencia la orientación espacio-temporal y las habilidades viso-motoras, permitiendo que el niño esté más centrado en el presente y más atento a su entorno.

– Desarrolla las habilidades motoras, a la vez que estimula la flexibilidad muscular. De esta forma estimula el crecimiento y ayuda a prevenir la aparición de trastornos osteomusculares.

– Permite descargar el exceso de energía y potencia la concentración, por lo que resulta muy eficaz en los niños que tienen dificultades de atención.

– Fortalece la autoconfianza, la autoestima y la seguridad, tres cualidades esenciales para que el niño pueda hacer frente al acoso escolar.

– Estimula el autocontrol y el autoconocimiento, permitiendo que el niño regule mejor sus emociones y mantenga bajo control su impulsividad.

– Ayuda a desarrollar valores positivos como la responsabilidad, la tolerancia y el compañerismo.

– Estimula la capacidad para resolver conflictos de manera pacífica, una habilidad que resulta muy útil para la integración social del niño.

– Enseña a conectar la mente y el cuerpo, a través del autoconocimiento y la autoexploración.

– Educa al niño en una fuerte disciplina y respeto por los demás, cualidades que le permitirán ser mejor persona.

RFEK

Federación Española de Karate

black belt image

 

El siguiente texto del sensei Hidetaka Nishiyama dice mucho del verdadero significado de alcanzar el grado de cinturón negro en Karate.

En la historia europea, y especialmente en la historia inglesa, un hombre de gran valor y dignidad, que se destacaba tanto en el campo de batalla como en su vida social de relación, era premiado con el título de caballero. Esta designación implicaba que su receptor era un hombre de honor y que además poseía una gran habilidad en el combate

En Japón, este tipo de hombre era denominado Samurai, siendo objeto de gran atención y respeto.

En esas épocas, tanto Inglaterra como en Japón constituían estados feudales en los que los caballeros y samurais eran productos puros indispensables de las condiciones sociales en las que se vivía, situación que hoy día no subsiste. Sin embargo, el deseo de alcanzar un gran nivel en un Arte Marcial, en autodisciplinarse y en la defensa personal, aún persiste.

Actualmente, el hombre se esfuerza en un Arte Marcial, intentando alcanzar el cinturón negro, como resultado de un aprendizaje para combatir. No obstante, en la misma medida en que progresa en su entrenamiento, se vuelve más consciente de un fuerte impulso: el de moldearse a sí mismo, transformándose en una mejor persona, no solamente poseedora de una gran habilidad en el combate, sino también de dignidad y honor.

Tradicionalmente, éstos han sido siempre los objetivos de un estudiante de Artes Marciales.

El cinturón negro es una recompensa otorgada al caballero actual o al moderno samurai, que ha sacrificado muchas horas disciplinando su mente y agotando su cuerpo, en el intento de alcanzar el máximo desarrollo físico y mental posibles. 

Inicialmente, el sistema de grados fue establecido como una serie de niveles con los que el estudiante podría evaluar su progreso, y el primer cinturón negro alcanzado es conocido como Shodan, el primer grado, el paso inicial de esos niveles.

El Shodan significa que el estudiante domina los fundamentos del Arte, y está ahora preparado para recibir un entrenamiento más avanzado; si continúa practicando, podrá optar a otros danes, indicativos de su progreso.

Esta escala de valores ha probado su eficacia como gran motivador del estudiante, pero también ha originado algunos problemas.

En primer lugar, existe internacionalmente una gran disparidad de criterios. Un sistema de grados universal debería estar ya normalizado, y de la misma forma en que un centímetro es igual a otro centímetro, un sistema de danes debería serlo de otro.

Es preciso también comprender que esta escala de valores consiste en examinar las reacciones humanas, y debido a las diferencias existentes entre cada persona, es difícil establecer reglas únicas.

Cuando el Karate alcanzó una dimensión internacional, varios países acogieron estilos diferentes, cada uno de ellos con sus propias reglas, y este hecho permitió que individuos sin escrúpulos crearan sus propias organizaciones, otorgando el cinturón negro a estudiantes no cualificados, los que a su vez decidieron abrir sus propias escuelas y entregar sus propios cinturones negros. Este mismo tipo de personas también decidieron promocionarse para obtener beneficios económicos.

El resultado final es que muchos cinturones negros constituyen un mal ejemplo, produciendo también una mala imagen del Arte del Karate.

Muchas personas opinan que al igual que se producen las nuevas evaluaciones en el mercado internacional de divisas, deberían existir centros donde se re-evaluase el cinturón negro, a pesar de que la lista de candidatos alcanzaría el grosor de un listín telefónico.

En un club serio, se obtiene el cinturón negro entre cinco y ocho años de constante y duro entrenamiento diario, toda la semana, y contando además con una instrucción competente.

Cada karateka debería saber que el cinturón negro no es un regalo, sino un objetivo y un símbolo de la realización de un gran esfuerzo, dentro de un sistema de grados de la máxima calidad, del que se beneficia el estudiante y el Karate en general.

Esta interpretación de los danes debería instilar un sentimiento de orgullo a quien recibe un Dan a través de un entrenamiento riguroso.

Los caballeros y los samurais de antaño evitaban todo acto que pudiera empañar o poner en tela de juicio su honor. ¿Desean los Sensei y cinturones negros modernos tener una actitud diferente a la de ellos, respecto de su propio honor?