Este arte marcial logra reconstruir una identidad, construir una personalidad, valorar la sociedad de la que formamos parte.La cortesía es uno de los valores más importantes en el Karate-do. Si no hay cortesía, ni respeto en el Dojo y con los que lo integran, no hay karate.

No será aplicada solo dentro del entrenamiento, sino también fuera de éste, en la vida cotidiana, en cualquier situación en la que se vea implicada la persona.

En nuestra sociedad la tolerancia, el respeto, ser cortés, gentil se ha perdido con los años. Estos valores no han sido inculcados en la corriente de la exigencia y la disciplina, sólo hemos echado un vistazo donde hasta el simple saludo solo se ha vuelto una costumbre, mas no un placer de la decencia, de la amabilidad y el respeto por la persona y nuestros mayores.
Entrar en el Dojo es sumergirse enun lugar de concentración pura, de meditación y respeto, sea practicante o no. 

No es un sitio de encuentros sociales, ni de visita, es un sitio específicamente para la práctica de karate.

 

 

Con 50 millones de practicantes en todo el mundo, el karate es la segunda disciplina más practicada, detrás de taekwondo. Significa “mano vacía” y tiene sus orígenes en las islas de Okinawa, hace cientos de años.  El arte se desarrolló en diferentes estilos a través de los siglos, pero la mayoría permaneció en Okinawa hasta su introducción en el continente japonés en 1900. A partir de ahí fue popularizado en lo que hoy conocemos.

Como sugiere su nombre, el karate es un deporte con “las manos vacías”, no usando armas.  Este arte incorpora una variedad de técnicas de defensa personal, elementos competitivos y un poco de filosofía, cuyo objetivo es hacer más humildes a los practicantes, así como más seguros, disciplinados y respetuosos.

El Maestro Gichin Funakoshi, fundador del dominante estilo de karate Shotokan y padre del karate moderno dijo: “El último objetivo del karate no reside en la victoria o la derrota sino en la perfección del carácter de sus practicantes”. De hecho, comenzar el viaje del karate significa convertirse en mejor persona a través de la experiencia que éste te proporciona.

El entrenamiento en kárate se basa en 3 partes – kata, kion y kumite. Cada aspecto es esencial para el conocimiento y la comprensión de los practicantes, así como para el crecimiento general de este deporte.

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¿Cinturón negro? El secreto no está en tus puños, está en tu coco

La sospecha viene de lejos.

Una investigación de la Universidad Global y el Imperial College, en Londres, ya dilucidó en 2012 que la potencia del golpe de puño de los expertos en karate tiene más que ver con el control de los movimientos por parte del cerebro que con la masa muscular en sí.

Su investigación, publicada en la revista Frontiers in Psychology, marca la primera opción como respuesta correcta.

El estudio de Johnstone consistió en medir, sobre todo, el sistema de alerta, «que es la atención que permite a una persona responder rápidamente a tareas que se le proponen de modo repentino». Para ello, los investigadores hicieron dos grupos: uno de adultos asiduos a las artes marciales (no se distinguió entre las de combate y las más meditativas) y otro totalmente ajeno a ellas. A ambos se les sometió a una prueba de ordenador que medía su agilidad mental (observaban una serie de flechas y, cuando la máquina lo indicaba, debían precisar cuanto antes hacia dónde apuntaba una de ellas).

Resultado:

El grupo de las artes marciales ganó por goleada en rapidez, y brillaron especialmente aquellos sujetos que contaban con más de 9 años de experiencia en el deporte. «Esto, además de indicar que es su práctica la que potencia este modo de atención, y que sucede a largo plazo y no después de una sesión, convierte las artes marciales en un híbrido que entrena el cerebro al mismo nivel que el cuerpo», ha explicado la investigadora en el portal de artículos académicos The Conversation.

https://elpais.com/elpais/2019/02/18/buenavida/1550489902_599376.html

Decimos adiós al verano y toca el momento de volver a nuestra vida “normal”.

Muchas veces es simplemente el miedo al cambio el que nos impide dar los pasos hacia la vida que realmente nos gustaría tener.

Las circunstancias personales de cada uno marcan nuestras decisiones, pero muchas veces son sólo excusas para no afrontar esa situación de miedo porque no sabemos lo que hay a la vuelta de la esquina. Por eso, lo más fácil es seguir en la cómoda, pacífica e indolora rutina.

Los que somos deportistas tenemos la gran suerte de contar con una herramienta fantástica para escapar de la rutina. Y es que los principales componentes del deporte son la emoción y la ilusión.

El deporte te abre continuos escenarios para tener nuevos retos que te permitan seguir conociéndote mejor, que te exijan dar más de ti, a la vez que tiene un componente social, de relacionarte con los demás, que es impagable. Y más aún en esta época dominada por las redes sociales y la fantástica e imaginaria vida de Instagram dónde todo el mundo es feliz, una vida en la que vamos por la calle, en el ascensor o en el metro con la mirada baja, pendiente sólo de la pantalla del móvil, en la que casi es peor que no haya wifi a que no haya oxígeno.

Por ello, ¡¡ ponte en marcha, traspasa tus barreras,  y busca una disciplina deportiva que rompa tu rutina !!