S. SHIRAI

Shirai Hiroshi nació en Nagasaki en 1937 y diecinueve años después comenzó a practicar Karate en la Universidad de Komazawa bajo la dirección de los maestros Nishiyama, Tsujima y Kase; discípulos directos del “inventor” del Karate moderno, Gishin Funakoshi.
Pronto se vio atraído por la competición y en el año 1962 se convirtió en Campeón del Mundo en los campeonatos de la Asociación Japonesa de Karate, tanto en la modalidad de Kata como en la de Kumité.
Su afán por divulgar este Arte Marcial, le llevó a formar parte, de febrero a octubre de 1965, de la expedición de instructores de dicha asociación destinada a difundir el Karate Shotokan fuera de Japón. Junto con Kase Taiji, Kanazawua Hirokazu y Enoeda Keinosuke, viaja por Estados Unidos, Sudáfrica y Europa, ofreciendo demostraciones y enseñando esta disciplina.
En ese mismo año, se estableció en Milán (Italia) donde ha vivido desde entonces. En la actualidad es 10º Dan otorgado recientemente por la Federación Japonesa de Karate y Presidente de la SCI (Shotokan Cultural Institute).

Una de sus frases más célebres es :

“La búsqueda de la técnica es la perfección interior del individuo que la cultiva”.

Ante la pregunta de : ¿qué tiene que tener un buen karateka? su respuesta fue :

Lo primero que tiene que tener es el espíritu que corresponde al Shin – Gi – Tai (cuerpo, mente y técnica), lo segundo, el físico: debe poseer fortaleza y resistencia; asimismo, inteligencia para ser capaz de percibir rápidamente los cambios gestuales del adversario.
Y algo muy importante también, que acepte los consejos del maestro, lo que éste le proponga e indique.

S. ENOEDA

Enoeda Keinosuke nació el 4 de julio 1935 la isla de Kyushu , Japón.  En su juventud, practicó kendo, judo y béisbol. Con 16 años, habían alcanzado el rango de 2º dan en el judo. Entró en la Universidad de Takushoku y quedó impresionado por una demostración de karate, por lo que se decantó por este arte marcial, empezando a estudiarlo.

Después de graduarse de la universidad,  S. Enoeda fue miembro activo en la Asociación Japonesa de Karate (JKA)  en Tokio bajo la tutela Masatoshi Nakayama, entonces jefe instructor de la JKA.

El 20 de abril de 1965, siguiendo la política de enviar instructores extranjero para introducir el karate al resto del mundo de la JKA, Enoeda viajó a Inglaterra con los ilustres Instructores Shirai , Kanazawa , y Kase.

templo Horyu-ji
La mayoría de los japoneses no están afiliados a una religión en particular, a su vez ellos incorporan varias características de muchas religiones en su vida cotidiana y que dicho proceso es conocido como sincretismo, y por ende celebran festivales pertenecientes a diferentes religiones, tales como el budismo, el cristianismo y la religión shinto.

Una de las religiones más practicadas en Japón es el Shinto (神道 Shintō), que es a la vez la religión nativa de Japón y que es exclusivo de ese país, fue la única religión que existía antes de la llegada del budismo a Japón y marcó notablemente la mitología japonesa. Involucra una religión politeísta que se realiza en los templos shinto o jinja (神社), y que se basa en cuatro afirmaciones: tradición y familia, amor a la naturaleza, purificación y la celebración de las festividades tradicionales. No posee ningún canon o libro sagrado, y es una religión que no está interesada en acrecentar su número de fieles, por ende dicha religión no se ha expandido a nivel mundial. Fue una religión estatal desde la Era Meiji hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, y en esa época proscribía otras religiones; sobre todo con el budismo japonés, religión que estaba muy asimilado con éste y que se le intentó separar su práctica en vano.

El budismo japonés es la religión practicada mayoritariamente en Japón, llegó al país proveniente de Corea en el siglo VI, aunque fue impulsado en Japón en el siglo posterior. Dentro de Japón comenzaron a surgir diversas escuelas y tendencias, a partir del budismo mahayana, sin embargo la tendencia que prosperó en Japón y que causó un impacto sobre la cultura japonesa es el budismo zen (禅). Las ramas más practicadas en Japón en la actualidad son aparte del zen, el Jōdo Shinshū (浄土真宗) y el Jōdo Shū (浄土宗), que son escuelas liberales pertenecientes a la rama del budismo de Tierra Pura y que no obligan a la vida monástica dentro de su culto; y el budismo nichiren (日蓮系諸宗派 Nichiren-kei sho shūha). Cabe anotar que el budismo está muy compenetrado con el shinto y a veces ambas son considerados como una sola creencia dentro de Japón.

Asia TETSUHIKO

Sensei Tetsuhiko en su niñez entrenó sumo. Además, su padre le enseñó judo, kendo, y sojutsu. A la edad de 12 años, presenció una pelea entre un boxeador y un karateca; El karateka fue capaz de neutralizar a su oponente con una patada,y Asai quedó impresionado por esto.

En 1958, Asai se graduó en la Universidad Takushoku, donde él fue entrenado en karate estilo shotokan y sus instructores fueron: Gichin Funakoshi, Masatoshi Nakayama, y Teruyuki Okazaki. Él entrenaba duro y le permitían dormir en el dormitorio del dojo. Por recomendación de sensei Nakayama, ingresó al programa de entrenamiento de instructores de JKA y se graduó tres años después. Asai ganó el campeonato de JKA de 1961 en kumite, y en kata en el campeonato JKA en 1963. Fue el campeón absoluto JKA en 1961, obteniendo el primer lugar en kumite y segundo lugar en kata ese año. Asai se convirtió en el primer instructor que introdujo el karate en Taiwán, siendo considerado el padre del karate en Taiwán. Con 29 años empezó a viajar alrededor del mundo impartiendo clases. Tetsuhiko Asai volvió a Japón, pero continuó enseñando durante más de 40 años.

Tetsuhiko Asai había llegado a un entendimiento profundo del karate, y estableció un estilo de karate fluido, elegante y maduro, con más énfasis en el aspecto interno, partiendo de que la práctica del karate se realiza en la edad madura.

El nuevo movimiento defendido por el maestro Asai está orientado a dar forma a una personalidad humanista y gentil a través del karate, independientemente de la edad, el sexo y la discapacidad que se tenga. Por lo tanto, cualquier persona incluyendo las personas con discapacidad y mayores podrían practicar karate como un soporte a la vida mediante la práctica y la enseñanza de acuerdo a sus necesidades individuales.